martes, 12 de octubre de 2010

¿Es grave doctor?

Hace un par de noches tuve un intercambio de opiniones sobre lo que es normal y lo que no lo es, sobre lo que es para preocuparse y lo que no. Entiendo que verme levantarme de la cama corriendo a determinadas horas de la madrugada es raro, y más si me ves enfilando el pasillo a la carrera hasta llegar a la librería del salón, donde guardo mis libros, cojo uno de poesía, me pongo a rebuscar entre  la veintena de páginas  marcadas  con post-it de colores, hasta que lo encuentro y lo leo encantada.

Vale sí, no conozco mucha gente que lo haga y si lo hacen no me lo cuentan, pero quién me dice a mí cuándo es la hora adecuada para leer poesía, cuando es momento de sentir algo, que no sabes por qué o puede que sí, pero aparece y de pronto te vienen a la cabeza las palabras exactas que lo reflejan, aunque no sean tuyas.

Pues si eso es ser rara, ¡Me encanta! Hay demasiadas personas 'no-raras' por el mundo.

Algunos poemas para leer en pijama a las tantas de las mañana:


miércoles, 29 de septiembre de 2010

¡Rendición!

"Nadie sabe realmente por qué ocurren los acontecimientos en nuestra vida. El problema es que creemos que deberíamos saberlo; pero vivir requiere humildad, porque la vida es un misterio".


"Tenemos que dejar de querer saber adónde nos llevará la vida, tenemos que dejar de empeñarnos en saber siempre lo que es correcto y abandonar el intento de controlar lo incontrolable. En esos momentos en que creíamos saber absolutamente lo que era mejor, luchábamos con espejismos. Nunca lo hemos sabido y nunca lo sabremos."


"El agotamiento que nos sobreviene por intentar controlar una situación o ganar una batalla es la señal de que debemos rendirnos. [...] Es el momento de dejar que el caballo nos lleve en la dirección que vaya, de nadar a favor de la corriente, no contra ella."

Lecciones de vida (Libro muy recomendable, yo he aprendido unas cuantas)

Elisabeth Kübler-Ross
David Kessler

martes, 28 de septiembre de 2010

Me gustaría saber...

Mi pequeño Tango

Me gustaría saber qué piensa, tan pequeño e inocente, saber cómo es vivir en mi cocina, bajo ese suavísimo pelaje, esos largos bigotes y esos ojos azabaches, que te atraviesan la mirada.

Me gustaría saber si no le duele la nariz de tanto moverla  y que se siente cuando el olor de la manzana te evoca el manjar más delicioso del mundo, saber cómo es roer los electrodomésticos  nuevos sin tener que preocuparme por lo que cuesta pagarlos y el sabor que tienen las puertas mientras las agujerea.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Nuestra calle

Foto El Beso de l’Hôtel de Ville. París, 1950. © Robert Doisneau

Es curioso el sentido que muchas veces damos a las cosas, hacemos asociaciones mentales que sin darnos cuenta nos hacen amar o aborrecer lugares u objetos, aunque ellos mismos no tengan la culpa de lo que nos provocan. 

Podemos caminar por una calle sin darnos cuenta de lo que nos rodea y de repente esa calle que antes no significaba nada, acaba por robarnos un pedacito de nuestro alma y aquellos objetos para los que antes no teníamos ojos, terminan por susurrarnos al oído momentos vividos en su escenario: un portal que nos protegió de la lucha con el viento y la lluvia, un banco donde iniciamos una conversación importante, un beso robado junto a una fuente o un adiós en un parque y ya queramos o no, no será nunca más la calle, a partir de entonces será Nuestra Calle.

domingo, 26 de septiembre de 2010

¿Qué significa 'Libertad'?

Estaba viendo los informativos mientras  comía y me he dado cuenta  de que en mi caso esto se está convirtiendo en una muy mala costumbre, al final siempre hay algo que se me indigesta...

Ahí estaba él, con su trajecito de luces y su aire torero a punto de rematar la faena, estoque en mano,  amenazando a un enorme, bello y noble animal  reducido a la mínima expresión de lo que puede ser  un ser vivo, un despojo andante, lleno de heridas, sangre, saliva, pánico, desconcierto y humillación.  Esta imagen dantesca, para la que no consigo anestesiarme a pesar de los años, se ha vuelto todavía más cruel y absurda, si es que es posible superar ya ciertas cotas, cuando el héroe de la plaza, el 'superhombre'  ha clavado finalmente el estoque en el lomo del animal entre gritos de '¡Libertad!'.