jueves, 24 de diciembre de 2015

Feliz encuentro con la magia, Feliz Navidad



Te invito a que hoy entre las prisas de las celebraciones, las comidas y los regalos encuentres un momento para sentir la magia de la Navidad, cierra los ojos, respira el aire frío, siente esa niebla con la que hoy nos hemos despertado o dedica unos instantes esta noche a mirar la maravillosa luna que tenemos. Sea como sea, si haces el vacío en tu mente y conectas con tu corazón, sentirás la magia de la que te hablo. Envuélvete de ella y llévala contigo todos y cada uno de los días del año. ¡Feliz encuentro con la magia! ¡Feliz Navidad!


martes, 22 de diciembre de 2015

Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos

Es la primera vez que acabo un libro y tengo que volver a empezarlo desde el principio y leer y releer nuevamente cada página e integrar toda su información. Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos está escrito con mucho cariño y conocimiento por una educadora de padres, Noemi Aldort, persona a la que me encantaría conocer y tener muy cerca cuando las cosas se ponen feas, aunque ciertamente las herramientas que ofrece empoderan a los padres y les da las claves para sacar su 'Yo' más auténtico y amoroso.


El miedo de imponernos como padres se interpone en el camino del amor

Como la autora explica 'Cualquier padre o madre está dispuesto a dejar de reñir, castigar o amenazar si sabe cómo asegurarse de que su hijo crecerá aprendiendo a ser responsable sin recurrir a estas dolorosas medidas'. Creo que en eso podemos estar de acuerdo todos, pero no siempre es fácil, ni siquiera cuando crees firmemente en la crianza respetuosa y es que esos pequeños maestros ponen continuamente a prueba nuestros límites y por supuesto a nosotros. Han venido a crecer mientras nosotros crecemos también a su lado.

martes, 8 de diciembre de 2015

Las cicatrices de mi maternidad


Se cierra un ciclo y comienza otro y siento que he de dejar marchar ya las sombras de mi maternidad porque me pesan, es todo eso que no quiero ver, pero está. Quiero soltar las cicatrices físicas y las que no se ven en mi cuerpo, pero son más profundas. Esa maternidad en la oscuridad: los arrepentimientos, las culpas, los juicios sobre mi misma, todo lo que me hubiera gustado vivir de otra manera pero no fue. Y le mando aceptación y le digo a ese juez interior que 'Me amo y me libero, que lo hice lo mejor que supe con las herramientas que tenía en ese momento'. 

Le doy las gracias a todo aquello que no salió como yo quería, porque me trajo el aprendizaje de no controlar  y fluir. Porque aunque no me gustó, las lecciones fueron grandes y si no hubiera sido de esa manera yo no estaría haciendo lo que hago ahora, sería otra yo, posiblemente una versión más descafeinada de mí misma y me gusta como soy en este instante, con mis luces, sombras, cicatrices, errores y aciertos.

Queda todavía un tiempo de sumergirme profundamente en esa sombra para entenderla a ella y entenderme a mi. Me queda el trabajo de abrazarla e integrarla definitivamente para convertirla en más luz y cuando eso ocurra estaré preparada para vivir una nueva maternidad y traer una nueva vida desde otro lugar.

Eso tienen las cicatrices, son un velo muy fino entre la luz y la oscuridad y si sabemos mirar de la manera adecuada encontraremos que hay un regalo escondido esperando ser descubierto.