martes, 22 de diciembre de 2015

Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos

Es la primera vez que acabo un libro y tengo que volver a empezarlo desde el principio y leer y releer nuevamente cada página e integrar toda su información. Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos está escrito con mucho cariño y conocimiento por una educadora de padres, Noemi Aldort, persona a la que me encantaría conocer y tener muy cerca cuando las cosas se ponen feas, aunque ciertamente las herramientas que ofrece empoderan a los padres y les da las claves para sacar su 'Yo' más auténtico y amoroso.


El miedo de imponernos como padres se interpone en el camino del amor

Como la autora explica 'Cualquier padre o madre está dispuesto a dejar de reñir, castigar o amenazar si sabe cómo asegurarse de que su hijo crecerá aprendiendo a ser responsable sin recurrir a estas dolorosas medidas'. Creo que en eso podemos estar de acuerdo todos, pero no siempre es fácil, ni siquiera cuando crees firmemente en la crianza respetuosa y es que esos pequeños maestros ponen continuamente a prueba nuestros límites y por supuesto a nosotros. Han venido a crecer mientras nosotros crecemos también a su lado.

Este libro llegó a mi vida en un momento de tensión y me dio mucho sobre lo que pensar y grandes herramientas para trabajar esencialmente conmigo misma y en segundo término con mi hijo.


Educar a los hijos puede servir para educarnos a nosotros mismos

La autora nos ofrece la fórmula del A.P.E.G.O Comunicativo. 
  • Aislarte del comportamiento de tu hijo. 'El niño es el estímulo, no la causa de tu ira; Él no es responsable de tus emociones. Él ha actuado y se ha abierto en tu mente un antiguo programa que te insta a seguir sus dictados. No puedes evitar esa respuesta automática; sin embargo si puedes elegir obedecerla o no hacerlo.      Tómate un momento para expresar, sólo mentalmente. Imagínate a ti mismo gritando, azotando, culpando, amenazando, castigando o lo que se te ocurra. Deje pasar toda la "película" mentalmente y luego pregúntate  si es representativo del presente y refleja la persona que eres en realidad. Te alegrarás de no haber actuado como en la película''. Parece fácil sobre el papel aunque requiere de grandes dosis de esfuerzo personal. Superado este paso lo demás va rodado. El truco es darnos cuenta de que reaccionamos con un programa que nos viene dado de la educación que recibimos de pequeños, de la sociedad, de lo que creemos que se espera de nosotros. No somos ese dialogo interno aunque durante mucho tiempo nos hayamos identificado con él.
  • Prestar atención
  • Escuchar lo que el niño dice o lo que nos indican sus acciones
  • Garantizar y validar los sentimientos y necesidades que expresa el niño. Otro punto realmente importante que he reforzado gracias al libro: La validación. Estamos acostumbrados a negar continuamente las emociones de nuestros hijos, parece que nosotros sabemos mejor que ellos cómo han de sentirse. Frases como 'no llores' o 'no ha sido para tanto' son muy frecuentes de escuchar. Los niños lloran porque están desbordados por una emoción y está bien que la expresen. Mediante preguntas podemos ir validando esa emoción para dejar que fluya. Prestando atención para no dramatizar o exagera y evitando compensar y distraer al niño para no cortar su expresión.
  • Otorgar poder al niño para resolver su disgusto. Los niños suelen encontrar sus propias soluciones cuando se confía en ellos.
Aislar mi discurso mental de mi hijo y validar sus sentimientos han marcado una diferencia radical en mi vivencia de la maternidad y en mi relación con él.  El libro aborda además temas de muchísimo interés como el liderazgo parental, comprender el comportamiento de los niños, evitar el uso de rabietas como herramienta y un largo número de cuestiones con muchos ejemplos en los que seguro que te ves reflejado/a. 

Si buscas un regalo de Navidad para unos papás pro-crianza respetuosa no busques más,  este libro es perfecto. 



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